Panegírico en memoria del Dr. Julio Sánchez Maríñez
Ha fallecido nuestro rector
La Biblioteca del INTEC se une al duelo por el sensible fallecimiento del Dr. Julio Sánchez Maríñez (25 de octubre de 1952 – 28 de mayo de 2025), distinguido académico y noveno rector de nuestra casa de estudio, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
Nacido con una vocación clara por el saber y el servicio, el doctor Sánchez Maríñez fue psicólogo de formación, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Su sed de conocimiento lo llevó más allá de nuestras fronteras, donde se doctoró en Estudios Organizacionales y Gerenciales en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, consolidando así una preparación académica de primer orden que marcaría su trayectoria profesional y ética.
Durante décadas, Don Julio fue artífice silencioso pero incansable de una educación superior de calidad, inclusiva y transformadora. Fue rector del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) entre 2013 y 2020, y más adelante, líder visionario al frente de nuestro Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), donde nos dirigió con sabiduría hasta el día de hoy. Bajo su conducción, el INTEC reafirmó su compromiso con la excelencia académica y la pertinencia social, siendo ratificado para un segundo período de gestión hasta 2027—años que ahora quedarán incompletos, pero nunca olvidados.
Su influencia no se limitó al ámbito local. Fue miembro del Comité Ejecutivo del Grupo Compostela de Universidades y del Consejo Asesor de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Galicia, desde donde impulsó el reconocimiento de la educación dominicana en el contexto europeo e internacional. También brindó sus conocimientos al sector privado, donde dejó huellas imborrables en la gestión de talento y el liderazgo organizacional.
Maestro de generaciones, pensador prolífico, y consultor respetado, Julio Sánchez Maríñez dedicó su vida a forjar vínculos entre la academia, el Estado y el empresariado, siempre al servicio del bienestar colectivo. Su producción intelectual sobre temas como el capital humano, la formación docente y el liderazgo ético siguen como tendencia en nuestras reflexiones sobre el país que queremos construir.
Pero más allá de los títulos y las funciones, quienes lo conocimos sabemos que su mayor grandeza residía en su trato afable, su integridad moral, su firmeza serena y su vocación por escuchar, por aprender, y por hacer crecer a los demás.
Desde este espacio, elevamos nuestras oraciones por su descanso eterno y extendemos nuestras condolencias a sus seres queridos.
Paz a su alma.
