Nuestra Señora de la Altagracia
Protectora del pueblo dominicano
Nuestra Señora de la Altagracia es reconocida como la Protectora del pueblo dominicano. Su culto se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional, siendo venerada en cada iglesia y templo del país.
Origen y llegada de la devoción a la República Dominicana
Existen varias versiones sobre el origen y la llegada de la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia a la República Dominicana, cuya devoción comenzó en el período colonial. Según relatos históricos, esta tradición se remonta a los viajes de Cristóbal Colón.
Una de las versiones más difundidas señala que, a partir del 12 de mayo de 1502, se construyó una parroquia en la Villa de Salvaleón de Higüey, donde llegó la imagen de la Virgen de manos de los hermanos Alonso y Antonio Trejo, originarios de Plasencia, en la Comunidad Autónoma de Extremadura, España. Aunque existen pruebas de la presencia de los hermanos Trejo en la República Dominicana, no se han encontrado registros de su existencia en España, lo que ha dado lugar a numerosos relatos y leyendas.
En cuanto a la interpretación de la imagen, que muestra a María cuidando al Niño Jesús, muchos locales consideran que simboliza a la Virgen protegiendo la isla y promoviendo el crecimiento del cristianismo, inclusive, atribuyen a los colores de su vestimenta los que posteriormente, serían los colores que inspiraron a la bandera dominicana.
Testimonios históricos
Otra versión sobre la llegada de la Virgen a la isla fue relatada por el canónigo Luis Jerónimo de Alcocer, quien escribió:
“La imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Altagracia está en la Villa de Higüey, como treinta leguas de la Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor ha obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa imagen: consta que la trajeron a esta isla los hidalgos naturales de Plasencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio Trejo, que fueron los primeros pobladores de esta isla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Gobernador de esta isla que los acomode”.
Características de la imagen
El cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia mide aproximadamente 42 centímetros de ancho por 54 centímetros de alto. Representa a la "mujer" descrita en Apocalipsis 12:5, quien acaba de dar a luz a un Hijo, con San José al lado. La imagen incluye la Estrella de Belén, una corona de 12 estrellas que simbolizan las doce tribus de Israel y los doce apóstoles, y el manto de María, que resalta su "alta gracia" como Madre de Dios, Reina de la Iglesia y del cielo.
Esta obra fue restaurada con éxito en 1978, recuperando toda su belleza y esplendor.
Importancia histórica y cultural
La imagen de Nuestra Señora de la Altagracia es un símbolo icónico para la comunidad cristiana en la República Dominicana. En su honor se construyó la Basílica de Higüey, un templo dedicado a su veneración.
Algunos historiadores afirman que la fiesta oficial del 21 de enero se estableció en conmemoración de la Batalla de Sabana Real, ocurrida en 1691 en la parte este de la isla. En esta batalla, el ejército español derrotó al ejército francés, y la victoria fue atribuida a la intercesión de la Virgen, según un documento firmado por el arzobispo fray Isidoro Rodríguez Lorenzo (1767-1788), quien aprobó la celebración anual en esa fecha.
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