Claves para comprender el desempeño de República Dominicana en la PISA 2025
Una mirada desde la biblioteca
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el 8 de septiembre de 2026 los resultados de PISA 2025, la novena edición de la prueba que evalúa cada tres años las competencias en ciencias, lectura, matemáticas y, esta vez por primera vez, resolución de problemas computacionales, en estudiantes de 15 años de 91 países y economías. Para República Dominicana, los resultados confirman rezagos conocidos, pero también revelan señales de un proceso de cambio que merece atención.
Un desempeño bajo, pero no en caída
Los estudiantes dominicanos obtuvieron 361 puntos en ciencias, 346 en lectura y 339 en matemáticas, frente a un promedio de la OCDE de 482, 461 y 463 puntos respectivamente. El 69.3% de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo de competencia funcional en ninguna de las tres áreas combinadas.
Sin embargo, hay un matiz importante: mientras el promedio de la OCDE cayó a sus niveles más bajos jamás registrados en las tres materias, el desempeño dominicano se mantuvo prácticamente estable entre 2022 y 2025. En un contexto de retroceso educativo global, sostener el nivel —sin caer más— es en sí mismo un dato relevante.
Más aún: República Dominicana es uno de solo tres países, junto con Camboya y El Salvador, que lograron algo poco común desde 2015: ampliar significativamente el acceso a la educación —incorporando a más adolescentes de 15 años al sistema escolar, incluyendo a poblaciones históricamente excluidas— sin que ello se tradujera en un deterioro del desempeño. De hecho, el país mejoró en dos de las tres materias evaluadas en ese período, mientras que otros países en situación similar, como Guatemala, retrocedieron en las tres.
La lectura, el punto más débil — y una pista sobre por qué
De las tres competencias evaluadas, la lectura es la que muestra la brecha proporcionalmente mayor frente al promedio internacional. Esta debilidad no puede leerse de forma aislada del panorama histórico de las bibliotecas escolares dominicanas.
Según datos del Segundo Censo Nacional de Bibliotecas 2009-2011 (Biblioteca Nacional), del total de 1,447 bibliotecas registradas en el país, el 72% (1,046) son bibliotecas escolares. Es decir, la mayor concentración de infraestructura bibliotecaria del país está precisamente en el segmento educativo donde, históricamente, ha existido menor tradición de profesionalización: República Dominicana nunca sostuvo una licenciatura propia en Bibliotecología con continuidad, y la formación de bibliotecarios escolares ha dependido de iniciativas puntuales y de programas de posgrado con alcance limitado.
Una biblioteca escolar sin personal formado difícilmente puede cumplir su función pedagógica más allá de resguardar libros: es el espacio llamado a desarrollar el hábito lector, la capacidad de análisis y el pensamiento crítico frente a las fuentes de información — exactamente las competencias que PISA busca medir.
Una alerta sobre alfabetización informacional
Los datos de PISA 2025 ofrecen una pista adicional en esta misma dirección. República Dominicana está entre los seis sistemas educativos —junto con Armenia, Paraguay, Bulgaria, El Salvador y Guatemala— donde más del 30% de los estudiantes con mejores hábitos de aprendizaje autónomo, aun así, rechaza la idea básica de verificar información en varias fuentes confiables antes de aceptarla como cierta. Esta es precisamente la competencia que una biblioteca escolar activa, con personal capacitado en alfabetización informacional, está llamada a fortalecer.
A esto se suma que solo el 29.2% de los estudiantes dominicanos asiste a escuelas sin escasez de materiales educativos, lo que confirma que las limitaciones de infraestructura y recursos siguen siendo la norma más que la excepción en buena parte del sistema.
Una meta pendiente
El Pacto Nacional para la Reforma Educativa 2014-2030 estableció como compromiso que cada centro educativo del país cuente con una biblioteca escolar. Los resultados de PISA 2025 sugieren que, si bien el país ha logrado avances notables en cobertura educativa sin sacrificar calidad —un logro que merece reconocerse—, esa meta específica de dotar de bibliotecas escolares plenamente funcionales y con personal calificado aún tiene un largo trecho por recorrer.
Desde la Biblioteca "Emilio Rodríguez Demorizi" del INTEC, reafirmamos que invertir en bibliotecas escolares y en la formación de bibliotecarios no es un asunto periférico frente al reto educativo del país: es una de las palancas concretas para cerrar la brecha que hoy separa a los estudiantes dominicanos del promedio internacional.
Fuentes:
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (2026), PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students, PISA, OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/73451bc5-en.
Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (2015). Segundo Censo Nacional de Bibliotecas: estudio sobre las bibliotecas dominicanas 2009-2011. Informe general. BNPHU.
Para más información sobre los servicios y recursos de la biblioteca, los interesados pueden escribir al correo
Visita nuestro portal: https://biblioteca.intec.edu.do/
